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Para quien está adentro, saliendo, o ya salió

No hay
nada que curar.
Hay mucho para re-aprender.

Si creciste creyendo que lo que sos es pecado o enfermedad: los versículos que te citaron, leídos de nuevo. Las preguntas que aparecen cuando revisás tu fe. Y qué hacer si alguien te ofrece una «cura». Lo escribimos personas que pasamos por eso, en Argentina.

Por dónde entrar

¿Qué te trajo hasta acá?

No hace falta leer todo. Cada puerta lleva a lo que sirve para ese momento.

Si estás pasando un momento muy difícil ahora mismo: el 0800-999-0091 del Hospital Bonaparte atiende las 24 horas, todo el año, en todo el país y es gratuito. El 135 del Centro de Asistencia al Suicida atiende de 8 a 24. Y si lo que necesitás no es una línea de crisis sino hablar con alguien que entienda, estamos acá.

Lo que hay acá

Cuatro secciones, y adentro las preguntas

Lo esencial

Tu orientación y tu identidad no son un pecado, ni una enfermedad, ni un error de fábrica.

Ninguna terapia, oración o «liberación» tenía que cambiarte. No fallaste vos: te mintieron. Y de esa mentira sí se puede sanar.

Preguntas que duelen (y tienen respuesta)

Lo que capaz te estás preguntando

¿Ser LGBT+ es pecado? +
No. Los pocos pasajes que se citan para condenar —los textos garrote— hablaban de otras cosas: violencia, abuso de poder, prácticas de culto de su época. Ninguno habla del amor entre dos personas. En La Biblia los desarmamos uno por uno, con el original al lado.
¿Se puede ser gay y creyente al mismo tiempo? +
Sí, y mucha gente lo es. Salir de una iglesia que te hería no es lo mismo que perder lo sagrado. Dejar de creer también es un final posible, y no lo tratamos como un fracaso: lo que no vas a encontrar acá es alguien diciéndote a dónde tenés que llegar.
¿Deconstruir es dejar de creer? +
No: es revisar de dónde salió cada cosa que te enseñaron. Hay quien termina en el ateísmo y quien sigue creyendo. Y casi nunca empieza por la sexualidad, aunque parezca lo contrario: las puertas de entrada más frecuentes son intelectuales y morales.
Pasé por una “terapia de conversión”. ¿Eso tiene nombre? +
Sí, y no fue tu culpa. Se las llama prácticas o esfuerzos de conversión (ECOSIG/ECOSIEG), e incluyen consejería, oración, retiros, exorcismos y “liberación”. Están documentadas como dañinas. Si te está pasando ahora, mirá las señales para reconocerlo.
Me siento muy solx en esto. ¿A dónde voy? +
Al lugar que quieras y cuando quieras. Podés leer todo el sitio sin registrarte y sin dejar un dato. Y si querés contárselo a alguien que pasó por lo mismo, escribinos: no hay turno que sacar ni formulario obligatorio.
Hablemos

No tenés que atravesar esto solx

Hay dos formas de empezar, y ninguna te obliga a la otra.

Por qué existimos

Tres cosas, y ninguna es curarte

Nacimos al ver el desamparo y el vacío legal que hay en Argentina. Quiénes somos.

Visibilizar

Nombrar lo que pasa, y con qué nombre lo llaman adentro, en un país donde el Estado no lo mide.

Contener

Escuchar sin diagnosticar. En el equipo hay un psicólogo y un counselor en sexualidad, pero esto no es terapia: es acompañamiento entre pares.

Acompañar el reclamo por una ley

Es un reclamo que no empezó con nosotros. Cuando haya algo concreto —una marcha, una firma— lo avisamos acá y en Instagram.