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Romanos 1:26-27 · Texto garrote nº 4

¿“Contra natura”?

El pasaje de Pablo que más se cita, leído completo: un argumento sobre la idolatría que está construido para terminar apuntando a quien juzga.

La respuesta corta

Romanos 1:18-32 es un catálogo de la idolatría de los pueblos, y está construido como una trampa retórica: Pablo hace asentir a su público religioso y en 2:1 se da vuelta —“por lo cual eres inexcusable, tú que juzgas”—. Cortar la cita en el capítulo 1 es usar la mitad de un argumento en contra de su propia conclusión.

Y la expresión clave, pará phýsin (“contra naturaleza”), no significa “intrínsecamente perverso”. Pablo la usa en sentido positivo en Romanos 11:24, para describir a Dios injertando el olivo silvestre en el olivo bueno. En su vocabulario quiere decir “fuera de lo acostumbrado”.

Lo que te enseñaron

Que Pablo condena las relaciones entre personas del mismo sexo llamándolas “contra naturaleza”, y que eso zanja la discusión.

Lo que el texto dice

Que describe excesos ligados al culto idolátrico dentro de un argumento que en 2:1 se da vuelta contra quien juzga. Y que “contra naturaleza” es, en Pablo, “fuera de lo habitual”: dos capítulos después lo dice de Dios.

Para qué sirve este pasaje dentro de la carta

Estatua romana de mármol del dios Júpiter, de pie, con el torso desnudo y un manto sobre las piernas.
Júpiter, en mármol romano. Pablo abre este capítulo describiendo la idolatría: «cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible». De esto habla la primera mitad del pasaje — la parte que se saltea quien lo cita desde el versículo 26. Foto: Biser Todorov · CC BY 4.0

Romanos 1:18-32 no es una lista de pecados suelta. Es una pieza de retórica antigua, y funciona como funcionaban esas piezas: acumulando acuerdo.

Pablo le está escribiendo a una comunidad mezclada, con creyentes de origen judío y de origen griego. Y arranca describiendo la idolatría de los pueblos: cambiaron la gloria de Dios por imágenes, adoraron lo creado en lugar del Creador, y de ahí siguió todo lo demás. El efecto sobre el lector religioso es previsible y buscado: asentir. Sí, esos son los otros. Esos están mal.

Y cuando ya tiene a todos asintiendo, Pablo cierra la trampa:

“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, tú que juzgas; porque en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo.” Romanos 2:1

Ese es el punto de llegada. Todo el capítulo 1 existe para poder decir el capítulo 2. Los especialistas suelen describir la estructura como una diatriba: un recurso en el que el orador construye un consenso indignado para después voltearlo sobre su auditorio.

Lo cual deja una situación bastante incómoda para quien usa este pasaje como arma. Si citás Romanos 1 para condenar a alguien, sos el personaje de Romanos 2. No es una interpretación piadosa: es la arquitectura del texto.

Pará phýsin: la expresión que decide todo

παρὰ φύσιν · pará phýsin griego: “contra naturaleza”, “fuera de lo acostumbrado”
Qué era phýsis
En el griego del siglo I significa tanto “naturaleza” como “lo habitual”, “lo propio de cada cual”, la costumbre. No es la “ley natural” de la teología escolástica, que se formula más de mil años después.
El uso decisivo
En Romanos 11:24, Pablo dice que Dios injertó el olivo silvestre en el olivo cultivado pará phýsin. Es la misma expresión, aplicada a la acción de Dios, y en sentido claramente positivo.
Otro uso, más incómodo
En 1 Corintios 11:14 escribe que phýsis misma enseña que es deshonroso para un varón llevar el pelo largo. Nadie trata eso como ley moral eterna.

Ese dato de Romanos 11:24 vale detenerse en él, porque es difícil de esquivar. Si pará phýsin significara “intrínsecamente perverso”, entonces Pablo estaría diciendo que Dios hace algo intrínsecamente perverso. Nadie sostiene eso. Lo que significa, en su idioma, es “fuera de lo esperable”, “contra lo acostumbrado”. Que es exactamente lo que uno esperaría de un Dios que —según toda la carta— hace cosas que nadie esperaba.

“Dejaron el uso natural”: un cambio, no una identidad

Mirá con cuidado el verbo de los versículos 26 y 27. El texto habla de personas que dejaron, que cambiaron (en griego, metēllaxan) una cosa por otra. Está describiendo un intercambio: gente que tenía algo y lo abandonó.

Eso no describe a nadie que siempre fue quien es. Describe una conducta de exceso —dentro de una cadena que empieza en la idolatría y sigue con el descontrol— tal como Pablo la veía en el mundo que conocía.

Y ese mundo importa. El horizonte grecorromano de Pablo incluía la pederastia institucionalizada, el uso sexual de personas esclavizadas por parte de sus amos, prácticas de culto, y los excesos célebres de los emperadores. Todo eso es asimetría, poder y consumo. La categoría de “orientación sexual” no existía: se formula en el siglo XIX. Pablo no podía estar hablando a favor ni en contra de algo que su idioma no tenía manera de nombrar.

El versículo 26 y las mujeres

Es el único lugar del Nuevo Testamento que a veces se lee como referido a mujeres, y conviene ser honesto: el texto es ambiguo. Dice “igualmente las mujeres” sin especificar qué. Varios intérpretes antiguos —incluidos Clemente de Alejandría y Agustín— lo entendieron como prácticas heterosexuales no procreativas. No hay consenso, y quien te lo presentó como evidencia contundente te presentó como cerrado un debate que sigue abierto.

Qué queda cuando lo leés entero

Queda una carta cuyo tema es que nadie se salva por su propia justicia, y que por eso nadie tiene el derecho de pararse por encima de otro. El capítulo 1 es el andamio; el argumento es el capítulo 2 y lo que sigue.

Si te leyeron Romanos 1 y cerraron la Biblia ahí, no te leyeron Romanos.

El mismo Pablo que citan para condenarte, en el versículo siguiente, condena al que juzga.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa “contra naturaleza” en Romanos 1:26-27? +
La expresión griega es pará phýsin y significa “fuera de lo acostumbrado” tanto como “contra la naturaleza”. La prueba está en el propio Pablo: en Romanos 11:24 usa la misma expresión para describir a Dios injertando el olivo silvestre en el olivo cultivado, en sentido positivo. No es la “ley natural” de la teología escolástica, que se formula más de mil años después.
¿Por qué dicen que Romanos 1 es una trampa retórica? +
Porque el argumento no termina en el capítulo 1. Pablo acumula el acuerdo indignado de su público religioso describiendo la idolatría de los pueblos, y en 2:1 lo voltea: “por lo cual eres inexcusable, oh hombre, tú que juzgas; porque en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo”. Los especialistas llaman diatriba a ese recurso. Citar el capítulo 1 para condenar es usar la mitad de un argumento contra su propia conclusión.
¿Pablo conocía la homosexualidad como orientación? +
No, porque la categoría no existía en su idioma ni en su mundo: se formula en el siglo XIX. Los versículos 26 y 27 describen a personas que “cambiaron” o “dejaron” algo por otra cosa, es decir un intercambio de conducta, no a alguien que siempre fue quien es. El horizonte que Pablo conocía era el de la pederastia institucionalizada, el uso sexual de personas esclavizadas y los excesos de las élites: relaciones de poder, no vínculos entre iguales.
¿Romanos 1:26 habla de relaciones entre mujeres? +
Es el único pasaje del Nuevo Testamento que a veces se lee así, y el texto es ambiguo: dice “igualmente las mujeres” sin especificar qué. Intérpretes antiguos como Clemente de Alejandría y Agustín lo entendieron como prácticas heterosexuales no procreativas. No hay consenso académico.

Esto es una introducción, no la última palabra. El desarrollo completo está en el capítulo 4 de “La Biblia no me condena”, de Hugo Córdova Quero. El mismo autor publicó una versión de acceso libre y en español: ¿Contra natura? Lo que Pablo realmente quiso decir en Romanos 1.26-27. Y si algo de esto te movió cosas, podés hablar con alguien que pasó por lo mismo.

Fuentes y para seguir leyendo