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Deuteronomio 23 · Texto garrote nº 3

Lo sagrado bajo sospecha

Cuando Deuteronomio habla de sexualidad y culto, ¿de qué habla en realidad? Y qué pasa cuando leés el capítulo entero, incluido su primer versículo.

La respuesta corta

Deuteronomio 23:17-18 prohíbe que haya qadesh y qedeshah en Israel. La palabra hebrea significa literalmente “consagrado” o “consagrada”, de la misma raíz que “santo”, y designaba un rol religioso ligado a cultos de otros pueblos. Traducirla “sodomita”, como hacen muchas Biblias en español, agrega un sentido que el hebreo no tiene.

Y hay algo más importante todavía: el mismo capítulo, en su versículo 1, excluye del pueblo a los hombres castrados. Esa exclusión la revierte el propio texto bíblico en Isaías 56:3-5, y el libro de Hechos la da por saldada cuando bautiza a un eunuco etíope sin pedirle que cambie nada.

Lo que te enseñaron

Que Deuteronomio condena a los “sodomitas” (23:17-18), y que eso es una prueba más contra la homosexualidad.

Lo que el texto dice

Que habla de qedeshim / qedeshot, figuras ligadas a los cultos de otros pueblos. Lo que se rechaza es la idolatría. Y que el mismo capítulo excluye a los cuerpos castrados… una exclusión que la Biblia después revoca.

Los versículos, y qué dice el hebreo

En las Biblias en español, Deuteronomio 23:17-18 suele leerse así: “No haya ramera ni sodomita entre los hijos de Israel… No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa del Señor tu Dios”. (En el hebreo, la numeración es 23:18-19.)

Dos palabras hacen todo el trabajo, y las dos están mal servidas por la traducción.

קָדֵשׁ · qadesh  ·  קְדֵשָׁה · qedeshah masculino y femenino: “consagrado”, “consagrada”
La raíz
q-d-sh, la misma de qadosh: santo, apartado, consagrado. Es vocabulario de culto, no de sexualidad.
Qué designaba
Un rol religioso dentro de las religiones cananeas. La lectura tradicional los identificó con “prostitutos sagrados”; hoy buena parte de los especialistas discute esa reconstrucción y los lee simplemente como personal de culto de otros dioses.
Un matiz honesto
No hay evidencia concluyente de que la prostitución ritual haya existido en el Cercano Oriente antiguo tal como se la describió durante mucho tiempo. Es una hipótesis heredada, no un hecho establecido. En cualquiera de las lecturas posibles, la palabra apunta a un rol religioso, nunca a una orientación.

La otra palabra es kéleb, “perro”: casi con certeza un término despectivo para esa misma figura masculina del culto ajeno. Nada de esto habla de dos personas que se quieren.

Cómo “consagrado” se convirtió en “sodomita”

La traducción inglesa King James (1611) vertió qadesh como sodomite, y las versiones en español siguieron ese camino con “sodomita”. Pero “sodomita” es una categoría medieval construida a partir de una lectura sexual de Génesis 19 —una lectura que, como vimos, el propio texto bíblico no hace—.

El resultado es un círculo cerrado: se lee Génesis 19 en clave sexual, con eso se acuña “sodomita”, se mete “sodomita” en la traducción de Deuteronomio, y después se cita Deuteronomio como prueba independiente de que Génesis hablaba de sexo. Dos pasajes que no dicen lo que se les atribuye terminan sosteniéndose mutuamente. Si te pareció que la evidencia era abrumadora, no era tu falta de atención: era esto.

Lo que Deuteronomio sí venía a combatir

Deuteronomio es, de punta a punta, un manifiesto contra la idolatría. Su obsesión es una sola: que Israel no mezcle el culto a su Dios con el de los pueblos vecinos. Los capítulos se van en advertencias sobre altares, imágenes, árboles sagrados, adivinación. Leídos ahí, los versículos 17 y 18 encajan sin esfuerzo: son una prohibición más de traer prácticas de culto ajenas al templo. La diversidad sexual no estaba en su radar porque no era su tema.

El versículo 1: cuando el capítulo excluye cuerpos

Folio del Códice de Leningrado con el texto hebreo de Deuteronomio 22:19 a 23:13, en tres columnas y con anotaciones en los márgenes.
Deuteronomio 22:19–23:13 en el Códice de Leningrado, año 1008. En esta página empieza el capítulo 23: el versículo que excluye cuerpos y el que se tradujo «sodomita» están a pocos renglones uno del otro. Wikimedia Commons · dominio público

Ahora, lo que casi nunca se lee. El mismo capítulo 23 abre así:

“No entrará en la congregación del Señor el que tenga los testículos machucados, o amputado su miembro viril.” Deuteronomio 23:1

Es un versículo brutal, y es honesto mirarlo de frente: hay un momento en el que este texto excluye de la comunidad a cuerpos que no encajan en la norma. Si venís de una iglesia que te dijo que tu cuerpo era un problema, probablemente reconozcas la lógica.

Y entonces la Biblia se corrige

Acá pasa algo extraordinario, y es la razón por la que vale la pena leer este capítulo completo. Esa exclusión no queda en pie. El libro de Isaías la revoca de forma explícita, nombrando exactamente al cuerpo que Deuteronomio había excluido:

“Ni diga el eunuco: soy un árbol seco. Porque así dijo el Señor: … les daré en mi casa y dentro de mis muros un lugar y un nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca será borrado.” Isaías 56:3-5

Y el Nuevo Testamento cierra el arco. En Hechos 8:26-40, la primera persona que se bautiza fuera del pueblo judío en todo el libro es un eunuco etíope: un cuerpo sexualmente no normativo y además extranjero, doblemente excluido por Deuteronomio 23. El relato es notable por lo que no pasa. Nadie le pide que se corrija. Nadie le explica que primero tiene que sanar. Él pregunta “¿qué impide que yo sea bautizado?”, y la respuesta del texto es: nada.

Esto es lo que se pierde cuando se cita un versículo suelto. La Biblia discute consigo misma, y en esta discusión la dirección es clarísima: va de la exclusión del cuerpo distinto hacia su bienvenida explícita. Si alguien quiere pararse en Deuteronomio 23:1 y quedarse ahí, tiene que explicar por qué se detuvo antes de Isaías.

“¿Qué impide que yo sea bautizado?” El texto responde: nada. Nunca fuiste vos.

Preguntas frecuentes

¿Deuteronomio 23:17 habla de homosexuales? +
No. Habla de qadesh y qedeshah, palabras que significan “consagrado” y “consagrada”, de la misma raíz hebrea que “santo”. Designaban un rol religioso ligado a los cultos de otros pueblos, dentro de un libro dedicado a combatir la idolatría. No es vocabulario sobre orientación sexual.
¿Por qué mi Biblia dice “sodomita”? +
Porque la traducción inglesa King James (1611) vertió qadesh como “sodomite” y las versiones en español la siguieron. “Sodomita” es una categoría medieval, construida a partir de una lectura sexual de Génesis 19 que el propio texto bíblico no hace. La palabra entró por la traducción, no por el hebreo.
¿Existía realmente la prostitución sagrada? +
Es discutido. La reconstrucción clásica de qadesh como “prostituto sagrado” es una hipótesis heredada del siglo XIX, y hoy muchos especialistas señalan que no hay evidencia concluyente de que esa práctica existiera en el Cercano Oriente antiguo tal como se la describía. En cualquiera de las lecturas posibles, la palabra designa un rol religioso.
¿Qué dice Deuteronomio 23:1 y por qué importa? +
Excluye de la congregación a los hombres con los testículos aplastados o el miembro amputado: es un versículo que excluye cuerpos que no encajan en la norma. Importa porque el propio texto bíblico lo revierte. Isaías 56:3-5 les promete a los eunucos “un nombre mejor que el de hijos e hijas”, y en Hechos 8:26-40 un eunuco etíope es bautizado sin que nadie le pida cambiar nada.
¿La Biblia se contradice, entonces? +
Más que contradecirse, discute consigo misma a lo largo del tiempo. Y en este tema la dirección de esa discusión es consistente: va de excluir al cuerpo distinto a darle un lugar y un nombre. Citar Deuteronomio 23:1 y detenerse ahí obliga a explicar por qué se ignoró Isaías 56.

Esto es una introducción, no la última palabra. El desarrollo completo está en el capítulo 3 de “La Biblia no me condena”, de Hugo Córdova Quero. El mismo autor publicó una versión de acceso libre y en español: Lo sagrado bajo sospecha. Cuando el Deuteronomio habla de sexualidad y culto. Y si algo de esto te movió cosas, podés hablar con alguien que pasó por lo mismo.

Fuentes y para seguir leyendo