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Levítico 18 y 20 · Texto garrote nº 2

Las “leyes de pureza”

Los dos versículos de Levítico que más se citan, leídos dentro de su propio mundo: el de la pureza ritual, no el del amor entre iguales.

La respuesta corta

Levítico 18:22 y 20:13 prohíben que un varón se acueste con otro varón “como con mujer”, y usan la palabra to’ebah, que en español se traduce “abominación”. Eso el texto sí lo dice, y no tiene sentido negarlo.

La pregunta es qué significa to’ebah. No es una categoría de maldad eterna: la misma palabra califica usar pesas falsas en el comercio (Deuteronomio 25:16), comer animales impuros (Deuteronomio 14:3) y volver a casarse con la mujer de la que uno se divorció (Deuteronomio 24:4). Marca lo que rompe una frontera ritual y social, no lo que condena a alguien para siempre.

Lo que te enseñaron

Que Levítico llama “abominación” que un hombre se acueste con otro hombre (18:22; 20:13), y que eso prueba que Dios lo condena para siempre.

Lo que el texto dice

Que esos versículos son parte del “código de santidad”: reglas rituales para distinguir a Israel de los pueblos vecinos. “Abominación” (to’ebah) marca impureza ritual y frontera social, no maldad universal.

Qué dicen exactamente los dos versículos

Empecemos por lo que hay, sin adornos. Levítico 18:22, palabra por palabra desde el hebreo, dice algo así como: “y con varón no te acostarás acostamientos de mujer; to’ebah es”. Levítico 20:13 repite la prohibición y le agrega la pena de muerte para los dos.

Vale decirlo con claridad, porque la honestidad es lo que hace que una relectura sea creíble: estos versículos prohíben algo. La lectura afirmante no consiste en fingir que el texto no dice nada. Consiste en preguntar tres cosas: qué prohíbe exactamente, con qué lógica, y si esa lógica nos obliga hoy.

“Abominación”: qué marca realmente to’ebah

תּוֹעֵבָה · to’ebah sustantivo hebreo, traducido “abominación”
Qué señala
Lo repugnante o inaceptable para alguien: aquello que rompe una frontera ritual, cultual o social. Es un juicio de límite, no una medida de gravedad moral.
Qué otras cosas son to’ebah
Usar pesas y medidas falsas en el comercio (Deuteronomio 25:16; Proverbios 11:1). Comer animales declarados impuros (Deuteronomio 14:3). Los ídolos y su culto (Deuteronomio 7:25-26). Volver a casarse con la mujer de la que uno se divorció, si ella se casó con otro (Deuteronomio 24:4). La soberbia y la lengua mentirosa (Proverbios 6:16-19).
El caso más elocuente
En Génesis 43:32, que los egipcios coman con los hebreos es to’ebah para los egipcios. La palabra describe el límite de un grupo, no una verdad moral universal.

Fijate en la lista. Ahí conviven el fraude comercial, la dieta, la idolatría y una regla sobre el divorcio. Lo que las une no es la gravedad: es la frontera. To’ebah es lo que un israelita no hace porque pertenece a los otros, a los de afuera, a lo que hay que mantener separado.

Una precisión que importa

Vas a encontrar en muchos lugares que la Biblia llama to’ebah a mezclar dos telas en una prenda o a sembrar semillas distintas. Eso no es exacto. Esas prohibiciones están en Levítico 19:19, pero el texto no las llama to’ebah: simplemente las prohíbe. Lo aclaramos porque nos importa más ser precisos que ganar la discusión rápido: si repetís un dato flojo, quien quiera desacreditarte lo va a encontrar en dos minutos. Con los ejemplos reales —las pesas falsas, la comida impura— el argumento se sostiene igual de bien, y no se cae.

“Como con mujer”: el problema era la jerarquía

La frase hebrea que se traduce “como con mujer” es mishkevéi ishah, literalmente “acostamientos de mujer”. Es una expresión extraña, que aparece muy poco, y su rareza es una pista.

En el orden patriarcal en el que se escribió, la posición sexual receptiva era la posición social de la mujer, y la mujer valía menos. Poner a un varón en ese lugar era degradarlo: una ofensa al honor masculino y al orden de las cosas. El texto no está imaginando dos personas iguales, libres, que se eligen. Está protegiendo una jerarquía.

Hay un dato que confirma esto y que casi no se menciona: Levítico no dice absolutamente nada sobre dos mujeres. Ni una palabra. Si la preocupación fuera “la homosexualidad” como tal, ese silencio sería inexplicable. Se explica perfectamente, en cambio, si la preocupación era el honor masculino: entre dos mujeres no había ningún varón degradado, así que no había nada que legislar.

El paquete completo

Folio del Códice de Leningrado con el texto hebreo de Levítico 19:11 a 20:2, en tres columnas y con anotaciones en los márgenes.
Levítico 19:11–20:2 en el Códice de Leningrado, año 1008. En esta misma página está el 19:19 —el de las telas mezcladas y las semillas— que aparece en la tabla de al lado, con el mismo estatus que el 18:22. Wikimedia Commons · dominio público

Levítico 18 y 20 son parte del código de santidad (capítulos 17 al 26). Estas son otras cosas que el mismo código ordena:

Todas estas normas tienen el mismo estatus que Levítico 18:22 dentro del código de santidad.
ReferenciaQué manda
Levítico 19:19No usar ropa hecha con dos clases de tejido, ni sembrar el campo con semillas mezcladas.
Levítico 19:27-28No cortarse el borde de la barba. No hacerse tatuajes.
Levítico 18:19 · 20:18No tener relaciones durante la menstruación — con pena de exclusión del pueblo.
Levítico 25:36-37No cobrar interés por un préstamo.
Levítico 25:44-46Regula la compra de personas esclavizadas de los pueblos vecinos.

Casi nadie sostiene hoy todo eso. Y ese es el punto: quien te citó Levítico 18:22 ya estaba eligiendo. Eligió un versículo y dejó los otros. La pregunta honesta no es “¿obedecés a Levítico?”, porque nadie lo hace por completo. La pregunta es quién decidió que ese versículo era eterno y el de la barba no, y con qué autoridad.

Cómo leen esto las comunidades afirmantes

No es que “la Biblia se equivocó”. Es algo más simple y más antiguo: un código de pureza ritual de hace casi tres mil años no es un manual de ética sexual para hoy, y el propio Nuevo Testamento ya había empezado a relativizar las leyes de pureza. La visión de Pedro en Hechos 10 —“lo que Dios limpió, no lo llames tú impuro”— está discutiendo exactamente eso. Marcos 7:19 declara limpios todos los alimentos. La discusión sobre qué queda en pie del código de santidad es tan vieja como el cristianismo mismo.

Lo que no es viejo, sino muy reciente, es usar dos de esos versículos para justificar que a alguien lo intenten “curar”.

Y conviene decir algo que esta página no puede resolver sola: entender el texto no alcanza. Emi hizo este mismo recorrido, llegó a la conclusión de que no es pecado, y aun así lo tapó durante años — porque ver las consecuencias de que fuera verdad era otra cosa. Lo cuenta en su historia.

Un código de pureza de hace tres mil años no define quién sos, ni a quién podés amar.

Preguntas frecuentes

¿Levítico 18:22 condena la homosexualidad? +
Prohíbe un acto concreto —que un varón se acueste con otro varón “como con mujer”— dentro del código de santidad de Israel, un conjunto de reglas rituales que también prohíbe los tatuajes, cobrar interés y las relaciones durante la menstruación. No usa ni conoce la categoría de “orientación sexual”, y no dice nada sobre relaciones entre dos mujeres.
¿Qué significa “abominación” en la Biblia? +
La palabra hebrea es to’ebah y marca lo que rompe una frontera ritual o social, no una escala de maldad. La misma palabra se aplica a usar pesas falsas en el comercio (Deuteronomio 25:16), a comer animales impuros (Deuteronomio 14:3), a los ídolos (Deuteronomio 7:25-26) y a volver a casarse con la mujer de la que uno se divorció (Deuteronomio 24:4).
¿Es cierto que la Biblia llama “abominación” a comer mariscos? +
Con una precisión: Levítico 11:10-12 usa para los animales marinos sin aletas ni escamas la palabra shéqets (“detestable”), mientras que Deuteronomio 14:3 usa to’ebah para los alimentos impuros en general. Así que sí, la comida prohibida entra en la categoría de to’ebah, aunque el término exacto varía según el pasaje.
¿Levítico dice algo sobre las relaciones entre mujeres? +
No. No hay una sola mención. Ese silencio es una de las razones por las que muchos especialistas concluyen que la preocupación del texto era el honor masculino y la jerarquía de género, no “la homosexualidad” como categoría.
¿Entonces hay que descartar Levítico? +
No hace falta descartarlo para dejar de usarlo como arma. Alcanza con leerlo como lo que es: un código de pureza ritual de una comunidad concreta, hace casi tres mil años. El propio Nuevo Testamento discute cuánto de ese código sigue valiendo (Hechos 10, Marcos 7:19). Nadie lo cumple entero, y eso significa que quien cita un versículo y saltea los demás ya está eligiendo.

Esto es una introducción, no la última palabra. El desarrollo completo está en el capítulo 2 de “La Biblia no me condena”, de Hugo Córdova Quero. El mismo autor publicó una versión de acceso libre y en español: El Levítico y el control del deseo. Y si algo de esto te movió cosas, podés hablar con alguien que pasó por lo mismo.

Fuentes y para seguir leyendo