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Para saber qué te están haciendo

¿Esto que estoy haciendo es una terapia de conversión?

Si llegaste a esta página escribiendo otras palabras —«sanidad interior», «el retiro», «el proceso»— probablemente estés en el lugar correcto.

La respuesta corta

A nadie le dicen «te vamos a hacer una terapia de conversión». Le dicen sanidad interior, restauración, consejería, un retiro, un proceso. Por eso casi nadie sabe que está adentro mientras está adentro.

La pregunta que lo define es una sola: ¿el objetivo es que dejes de ser quien sos? Si lo que se busca sanar es tu orientación o tu identidad —y no algo que vos elegiste traer— entonces es una práctica de conversión, aunque nadie use nunca esa palabra.

Las palabras que se usan

Esta es la razón por la que es tan difícil darse cuenta: el vocabulario está diseñado para no sonar a lo que es. Todo lo que sigue está sacado de materiales reales de programas que funcionaron en Argentina, no de suposiciones nuestras.

Hay más términos —incluidos los hebreos y griegos de los textos bíblicos— en el glosario.

Términos tomados de folletos, cronogramas y apuntes de programas que operaron en Argentina desde 2005, conservados en el archivo Des-exorcizarnos.
Lo que escuchásDe qué se trata
Sanidad interior · restauraciónEl marco general. La idea de que hay algo roto adentro tuyo que Dios va a arreglar.
El procesoQue esto lleva tiempo y tiene etapas. Sirve para que nunca haya un momento en que puedas decir que no funcionó.
Herida paterna · herida maternaLa explicación: tu orientación vendría de algo que faltó o sobró en tu familia.
El niño interiorLa idea de que adentro tuyo hay un chico con necesidades no satisfechas, y que tu deseo adulto es en realidad ese chico pidiendo otra cosa.
Quebranto de géneroNombrar tu identidad como una fractura.
AMS (atracción hacia el mismo sexo)La sigla que reemplaza a «gay» o «lesbiana». Nombrarlo como una atracción y no como una identidad ya es parte del método.
Grupo pequeño · grupo de compartirReuniones donde se cuenta lo íntimo delante de otros. Suelen ser diarias.
Padre espiritual · asesor espiritual · coberturaAlguien con autoridad sobre tus decisiones personales. En algunos programas hace falta que te avale por escrito para poder entrar.
Batalla · lucha · pelear estoEl encuadre bélico. Convierte tu vida afectiva en un enemigo.
RecaídaVocabulario de adicción aplicado a que te guste alguien.
Aguas Vivas · Contra la Corriente · El Río · ÉxodusNombres de programas concretos que se usaron y se usan en el país.

Once señales concretas

No hace falta que estén todas. Con que reconozcas tres o cuatro, vale la pena que lo mires de cerca.

Cómo te lo explicaron

  • Te dijeron que tu orientación o tu identidad viene de una herida: tu papá ausente, tu mamá sobreprotectora, un abuso, un vínculo que falló.
  • Te hablaron de un proceso con etapas, y siempre estás por empezar la siguiente.
  • Lo tuyo aparece en la misma lista que las adicciones o la pornografía, como si fueran la misma clase de problema.

Cómo está organizado

  • Hubo una ficha de admisión: te pidieron datos personales, antecedentes médicos, un contacto de emergencia. Para un proceso que se presenta como espiritual, es un detalle que dice mucho.
  • Alguien tuvo que avalarte para que pudieras entrar — tu pastor, tu sacerdote, tu director espiritual.
  • Hay reuniones de grupo donde se cuenta lo íntimo delante de otras personas, y se espera que participes.
  • Si es un retiro: días completos, de la mañana a la noche, con actividad casi sin pausa y lejos de tu casa.

Qué se espera de vos

  • Te piden que no cuentes afuera lo que pasa adentro.
  • El afecto o la aprobación de tu familia o tu comunidad depende de que sigas participando.
  • Cuando algo no funciona, el problema sos vos: te faltó fe, no te entregaste del todo, no fuiste sincero.
  • Si querés parar, irte se plantea como abandonar, como rendirse o como traicionar a alguien.
La señal que resume a todas

Fijate en una sola cosa: ¿alguna vez se planteó que el final del proceso pudiera ser que estás bien como estás? En un acompañamiento honesto esa puerta existe. En una práctica de conversión no: el único final aceptable está decidido de antemano, y no lo elegiste vos.

Cómo se ve por dentro

En el archivo Des-exorcizarnos se conserva el cronograma de una capacitación residencial de seis días que se dictó en Argentina en 2005. Sirve para mostrar la escala de lo que estamos hablando: no es una charla suelta.

La jornada iba de las 8 de la mañana a las 10 de la noche, con dos rondas diarias de grupos pequeños intercaladas entre las charlas. Los títulos de esas charlas eran, textualmente: «La sanidad de la herida paterna», «Respondiendo al amor del Padre: la herida materna», «Las raíces del quebranto de género», «La sanidad de lo masculino», «Renunciando a los ídolos», «El perdón».

Los últimos días del programa no estaban dedicados a los participantes, sino a «cómo enseñar» y «dirigiendo el grupo pequeño». Es decir: parte del objetivo era formar a quienes después iban a replicarlo con otros. Así es como una práctica se sostiene sin necesidad de que llegue nadie de afuera.

«Pero yo fui por mi propia voluntad»

Es lo que dice casi todo el mundo, y suele ser cierto. Muchas personas piden entrar, insisten para que las acepten, agradecen la oportunidad.

Eso no lo vuelve menos dañino, y hay una razón simple: cuando creciste escuchando que hay algo mal en vos, querer arreglarlo se siente como una decisión propia. No hace falta que nadie te obligue. Alcanza con que el precio de no hacerlo sea perder a tu familia, tu comunidad, tu lugar y —si creés— tu relación con Dios.

Un consentimiento que se da bajo esa presión no es un consentimiento libre. Ni la ONU ni las asociaciones profesionales de salud mental lo consideran así, y por eso las prohibiciones que existen en otros países alcanzan también a las prácticas «voluntarias».

Emi fue por su propia voluntad: le contó a un pastor de su iglesia, pidió que rezaran por él y siguió el consejo de ponerse de novio con una mujer. Lo cuenta en su historia.

Test de señales

Diez preguntas, una a la vez. Respondé con honestidad: no hace falta que estén todas para que valga la pena mirarlo de cerca.

Si reconociste varias señales

No tenés que decidir nada hoy. No tenés que cortar con nadie, ni denunciar, ni definirte, ni contárselo a tu familia. Estas son las cosas que suelen ayudar primero, en orden:

  • Hablarlo con alguien de afuera de ese círculo. Alguien que no dependa de tu iglesia, de tu familia ni del programa. Es lo más difícil y lo que más cambia las cosas. Si no tenés a quién, escribinos: del otro lado hay gente que pasó por esto y no le vas a tener que explicar nada desde cero.
  • Guardar lo que puedas. Mensajes, materiales, nombres de los programas, fechas. No para denunciar necesariamente: para vos, más adelante, cuando la memoria empiece a hacerte dudar de lo que pasó.
  • Saber que no hay apuro. Salir de esto casi nunca es un portazo. Suele ser un proceso lento, con idas y vueltas, y eso es normal.

Y si estás en crisis ahora mismo: la línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida es gratuita y anónima, y atiende de 8 a 24. Si es más tarde, o si estás lejos de Buenos Aires, el 0800-999-0091 del Ministerio de Salud atiende las 24 horas de los 365 días en todo el país. Están todos los números en Recursos. Y si lo que necesitás no es una línea de crisis sino simplemente contárselo a alguien que entienda de qué estás hablando, estamos acá.

Si el que está adentro es otra persona

Si llegaste acá por un hijo, un hermano, un amigo: la peor manera de ayudar es exigirle que se dé cuenta. Alguien que está adentro suele defender el proceso, y cuanto más lo atacás desde afuera, más se cierra.

Lo que sí funciona es sostener el vínculo sin condiciones. Que sepa que tiene un lugar al que volver que no depende de que cambie de opinión. Eso es, casi siempre, lo que después le permite salir.

Y si vos también necesitás hablarlo con alguien, no hace falta que esperes a que la otra persona esté lista: escribinos. Acompañar esto solx también desgasta.

Preguntas frecuentes

¿La «sanidad interior» es una terapia de conversión? +
Depende de para qué se use. «Sanidad interior» nombra una práctica de oración amplia dentro de varias iglesias, y no toda es una práctica de conversión. Se convierte en una cuando el objetivo declarado es que dejes de ser gay, lesbiana, bisexual o trans: cuando lo que se busca sanar es tu orientación o tu identidad. Si el proceso trata tu forma de amar como el síntoma a resolver, eso es una práctica de conversión, aunque nadie use esas palabras.
¿Cuenta si voy por mi propia voluntad? +
Sí. La mayoría de las personas que pasan por esto van por su propia voluntad, y esa es justamente una de las cosas más difíciles de ver después. Cuando creciste escuchando que hay algo mal en vos, querer arreglarlo se siente como una decisión propia. El consentimiento que se da bajo la amenaza de perder a tu familia, tu comunidad y tu lugar en el mundo no es un consentimiento libre, y ni la ONU ni las asociaciones profesionales lo consideran así.
¿Y si quien me atiende es psicólogo matriculado? +
Que sea profesional no lo hace válido, y en Argentina lo hace más grave: la Ley 26.657 de Salud Mental establece en su artículo 3 que no puede hacerse un diagnóstico sobre la base exclusiva de la elección o identidad sexual. Un profesional que trate tu orientación como el problema a resolver está incumpliendo la ley que regula su práctica, y su colegio provincial puede sancionarlo.
Reconocí varias señales. ¿Qué hago ahora? +
No hace falta que decidas nada hoy, ni que cortes con nadie, ni que te definas. Lo primero que suele ayudar es hablarlo con alguien afuera de ese círculo: alguien que no dependa de tu iglesia ni de tu familia. Podés escribirnos a nosotres, que pasamos por lo mismo, o hablarlo con quien te dé confianza. Y si estás en crisis, la línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida es gratuita y anónima y atiende de 8 a 24; si es más tarde o estás lejos de Buenos Aires, el 0800-999-0091 del Ministerio de Salud atiende las 24 horas en todo el país.
¿Estas prácticas funcionan? +
No. No hay evidencia científica de que cambien la orientación sexual o la identidad de género de nadie, y sí hay evidencia del daño que producen. El informe A/HRC/44/53 de la ONU las describe como prácticas que pueden equivaler a tortura. Lo que suele cambiar no es la orientación: es la capacidad de la persona de aceptarse.

Esta página describe cómo funcionan estas prácticas, no acusa a nadie en particular. No publicamos nombres de personas ni de profesionales: hay causas abiertas y exponer a alguien puede complicar el proceso judicial de quien denunció. Si querés hablar de tu caso concreto, escribinos.

Fuentes y para seguir leyendo