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Nota

¿ECOSIEG o terapias de conversión?

Qué son, qué las caracteriza y cómo podrían clasificarse.

Gastón Onetto Lic. en Psicología ·

ECOSIEG

Los Esfuerzos por Corregir la Orientación Sexual, la Identidad y/o la Expresión de Género (ECOSIEG) son todas aquellas acciones que buscan cambiar o suprimir la orientación sexual, identidad o expresión de género LGBTIQ+.

Estas prácticas se basan en la patologización obsoleta y científicamente desacreditada, ya que desde 1973 se retira a la homosexualidad del manual de psiquiatría (DSM), permaneciendo el concepto de orientación sexual egodistónica que se elimina en 1987 (DSM-III-R) y, en 1990, la OMS (CIE) ratifica esa decisión y se avanza hacia una despatologización, promoviendo la no discriminación por motivo de géneros. En relación a las identidades trans, la despatologización es más reciente. El DSM y la CIE cambiaron sus criterios para dejar de considerar a la identidad trans como un trastorno mental, en 2013 (para hacer foco en la disforia y no en la identidad) y en 2018 (nombrando como incongruencia de género), respectivamente.

Las terapias de conversión

El término «terapia de conversión» refleja la creencia errónea de que no ser cisgénero o heterosexual es una patología que debe y puede ser curada mediante alguna modalidad pseudoterapéutica.

Estas prácticas llevan largo tiempo de existencia en diferentes lugares del mundo y podrían denominarse como un modo de adoctrinamiento cisheteronormativo con métodos de degradación moral, segregación, represión y auto-odio, con graves riesgos para la salud. Podríamos decir que son también aquellas acciones que limitan, cercenan, coartan y/o restringen el pleno desarrollo de la orientación sexual, expresión e/o identidad de género de alguien.

Los ámbitos en los que se despliegan suelen ser clínicas especializadas para tales fines o algunas con fines más amplios, consultorios particulares de medicina o psicología, organizaciones, iglesias y también en el ámbito doméstico de las familias.

Estas acciones pueden adoptar formas de violencia explícita (física, simbólica, psicológica, económica, aislamiento, etc.), pero suelen estar enmarcadas dentro de acciones pseudo terapéuticas y/o vinculadas a lo espiritual que pueden, inicialmente, no entenderse como violencias.

Existen métodos diseñados para tratar la orientación sexual o identidad de género como una adicción, a través de preceptos religiosos. Algunos de los modelos más famosos son los propuestos por Joseph Nicolosi o Andrew Comiskey. A veces se inspiran en programas de 12 pasos con la premisa del «quebrantamiento sexual» o la «confusión de género», difuminando límites entre religión y psicoterapia (ONU, 2020).

Muchas veces estas prácticas incluyen terapias de aversión, donde se asocian estímulos con sensaciones negativas. Dejando huellas irreversibles en el cuerpo.

ECOSIEG en primera persona

Un endocrinólogo o endocrinóloga puede inyectar hormonas para reforzar el género asignado al nacer de una persona y erradicar la tendencia homosexual.

Un psicólogo puede expresar que la orientación sexual, identidad y/o expresión de género de alguien representa una enfermedad y nombrarlas como «quebranto de género», «adicción sexual» y otras, inventar alguna explicación que la haya ocasionado y ofrecer «la cura» (alerta spoiler: abstinencia total y fraude), y/o contactarte con un programa internacional de «cura gay» donde hacer campamentos o internación, si fuera necesario. También te puede vincular con iglesias que funcionan como franquicias territoriales de las organizaciones internacionales de «cura gay» para que lleves adelante el programa mientras él te acompaña.

Un padre puede encerrar a su hijo en su casa y no dejarle salir hasta tanto no se le vaya lo homosexual (tal como nos lo relataron), quitar las puertas del cuarto para controlar la intimidad, incluso.

Un pastor puede practicar exorcismos, exponer a alguien frente a la comunidad, alejarle de los ministerios públicos, excluir, borrarle socialmente. También puede presionarle para casarse con alguien del «sexo opuesto» y esperar a que ocurra el milagro esperado: la gran cura.

Un sacerdote puede ungir a un homosexual con la unción de los enfermos, focalizar las confesiones solo en tu vida sexual, orientar a tus padres para que le aíslen.

Solo por mencionar algunas de las cosas que nos pasaron a las personas que somos parte de esta grupalidad.

Hacia una tipología de los ECOSIEG

Los ECOSIEG construyen un problema donde no lo hay, para proponer una solución que no llegará nunca. Son prácticas que buscan imponer comportamientos estereotípicamente femeninos o masculinos con la creencia de que esas acciones no sólo modificarán el comportamiento sino que, también, lograrán reprimir el deseo.

Los ECOSIEG adoptan múltiples formas, estrategias, actores e instituciones. Intentaremos categorizarlos para visibilizar algunos de los mecanismos mediante los cuales estas prácticas se han desarrollado en nuestro país.

A. Prácticas de carácter estrictamente religioso

Incluyen exorcismos, acompañamiento espiritual orientado a la modificación de la orientación sexual o identidad de género, unción de los enfermos, expulsiones de demonios, exposición comunitaria, confesiones públicas, oración pública, expulsión de comunidades religiosas y diversas formas de segregación comunitaria.

B. Prácticas sincréticas

Combinan elementos religiosos con discursos pseudocientíficos. Generalmente involucran a líderes religiosos, profesionales de la salud y personas identificadas como «ex gays». Suelen presentar mayores niveles de organización institucional e incluyen grupos de apoyo, acompañamientos individuales, talleres, campamentos y lugares de internación.

Se pueden observar también aquí dos tipos de organizaciones:

B.1. Organizaciones específicas. Que militan la cura gay, contra la ideología de género, son explícitas en su misión (la homosexualidad y lo LGBT es una desviación y un plan demoníaco a erradicar), visión (un mundo sin personas LGBT) y valores a restaurar (la cisheterosexualidad, la procreación y la familia cis como único modo de vida posible). En general poseen una organización soporte y su misión incluye un plan de erradicación de estas existencias.

B.2. Organizaciones inespecíficas (multi-misión). Existen organizaciones religiosas cuya misión institucional es más amplia que la denominada «sanidad sexual», ya que trabajan sobre temáticas como juventudes, consumos problemáticos o fortalecimiento familiar, pero incorporan entre sus servicios prácticas orientadas a modificar la orientación sexual, la identidad o la expresión de género, ya sea de forma explícita o encubierta.

C. Intervenciones realizadas por profesionales independientes

Corresponden a profesionales que, sin necesariamente pertenecer a organizaciones religiosas, promueven procesos de reafirmación del género asignado al nacer o intervenciones dirigidas a modificar la orientación sexual o la identidad de género, sin respaldo científico y en contradicción con los estándares contemporáneos de derechos humanos y salud. No estamos hablando de las terapias afirmativas, sino de procesos invasivos de personas intersexuales, hormonización de personas homosexuales o trans para que se reafirme su género asignado al nacer, terapia psicológica que intenta retener a las personas en la cis-heteronorma.

Terapias de conversión o ECOSIEG

El término «terapia de conversión o reconversión» fue sumamente utilizado y extendido, y hacer referencia al mismo es necesario para conocer sus formas y alcances.

La ONU (2020) utiliza de manera genérica el término «terapia de conversión» para referirse a intervenciones de diversa índole que se basan en la falsa creencia de que la orientación sexual y la identidad de género de las personas —incluida la expresión de género— pueden y deben cambiarse o reprimirse cuando no se ajustan a la norma; en particular, cuando se trata de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o de género diverso. Así pues, esas prácticas tienen el objetivo de «convertir» a las personas no heterosexuales en heterosexuales y a las personas transgénero o de género diverso en cisgénero. En este sentido, el término se utiliza para designar una multitud de prácticas y métodos. Un análisis reciente de informes de acceso público reveló que las «terapias de conversión» se practican en al menos 68 países, algunas de las cuales se realizan de manera clandestina y, por lo tanto, apenas están documentadas (ONU, 2020).

Frente a estas pseudo terapias, preferimos nombrarlas como «prácticas de conversión», ya que consideramos que lo terapéutico es aquello que nos hace bien o tiende a mejorar nuestra salud, y por el contrario esto atenta contra la salud.

En estos últimos años los organismos internacionales han adoptado la sigla ECOSIG o ECOSIEG como el modo más adecuado de mencionarlas. En ese sentido la sigla ECOSIEG (esfuerzos por corregir la orientación sexual, identidad y/o expresión de género) resulta más clara para ubicar el problema frente al que estamos, ya que permite identificar que estos esfuerzos se dan en muchos ámbitos más allá de los religiosos e incluyen muchas modalidades y motivaciones.

Nota de edición. Este texto se publica tal como lo escribió su autor, con dos excepciones. Se corrigieron erratas de tipeo, y se corrigió una fecha: la homosexualidad egodistónica se elimina del DSM-III-R en 1987, no en 1986 —es un error habitual en las fuentes secundarias—. Falta además un paso que el texto no menciona y que conviene saber: la categoría no venía de 1973, la introduce el DSM-III en 1980, lo que refuerza el argumento del autor. Todo lo demás es suyo.

Fuentes y para seguir leyendo